La máscara de Guy Fawkes. Su origen y las mejores versiones.

mascara v de vendetta

No hay manifestación que se precie sin una pancarta y en los últimos años, sin una máscara de Guy Fawkes.

Usada por manifestantes, hackers, antisistemas, esta máscara es un símbolo de un símbolo. Y, como todos los símbolos, su sentido original ha ido mutando con cada reinterpretación. Hoy, 5 de noviembre, aprovechamos la festividad británica del Día de la pólvora para hablaros de ella.

La máscara vista por artistas contemporáneos

Si bien estamos hartos de ver reproducciones en vinilo de dudosa calidad, lo cierto es que es una máscara muy explotable por artistas creativos.

Brian Chan creó una máscara de origami que nos enseña a hacer en este videotutorial:

Nuestra competencia mexicana, Jirafas y cachalotes, tiene un precioso modelo con su particular estilo desgastado.

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No podíamos dejarnos en el tintero la obra “V de Verdugos”, del genial escultor Eugenio Merino, un habitual ya de Arco, quien sigue la tradición de renovar el significado de la máscara (ahora os hablaremos sobre ello).

mascaras diamantes v de vendetta feria Arco

Como veis hay muchas reinterpretaciones posibles, pero ¿de dónde viene? ¿Qué significa?

La máscara de Anonymous

La máscara de Guy Fawkes empezó a usarla un hacker del colectivo Anonymous en 2008 durante una protesta contra la Iglesia de la Cienciología. Después, su uso se ha popularizado entre antisistemas y gente descontenta en general. Todos sabemos a estas alturas que es la máscara del personaje de V, de la película V de Vendetta, pero lo cierto es que entre símbolo y símbolo ya hay una sutil reinterpretación: V de Vendetta acababa con una escena en la que cientos de personas enmascaradas se revelaban contra un gobierno totalitario. Como matiza Rich Johnston, comentarista del mundo del cómic, “El libro es sobre un hombre que acaba con el Estado, pero la película incluye una escena sobre una multitud que se opone a una corporación sin rostro“.

V, el hombre sin rostro

portada comic v de vendettaEl uso de la máscara de Guy Fawkes como símbolo antisistema ya supone una reinterpretación del origen de la misma. Según el propio David Lloyd, dibujante de la novela gráfica que inspira la película, “V quiere que la gente despierte y luego, libre, decida”. V es un terrorista cuyo objetivo no es derrocar al poder para gobernar él, sino para devolverle al pueblo la capacidad de pensar. Pero aún así, terrorista, vaya. No vamos a entrar en consideraciones éticas, eso ya es cosa vuestra, pero sí que os diremos que escogieron a Guy Fawkes como podían haber escogido a cualquier otro. Buscaban un héroe enmascarado y la historia de Fakwes les venía bien a Lloyd y a Moore. Y aquí tenemos la siguiente reinterpretación en retrospectiva.

Guy Fawkes, terrorista católico

A principios del s. XVII Inglaterra acababa de desbancar a España como la primera potencia mundial. La reina Isabel I de Inglaterra (hija de Ana Bolena y Enrique VIII, ese gordo y cruel mujeriego transformado en un macizorro en la serie Los Tudor) había conseguido derrotar a la Armada invencible de Felipe II. Bajo un férreo reinado Inglaterra alcanzó su esplendor, no con pocos cambios y problemas. Uno de esos cambios fue religioso: Inglaterra dejó de ser católica para convertirse en protestante. Sacerdote que no se convirtiera y jurara lealtad a la reina o que cometiera la osadía de ordenarse por la Iglesia católica, sacerdote que le afeitaban al estilo Ned Stark. Además de la afición de la reina a cortar cabezas, durante los siguientes años se cometieron abusos y discriminación (de la gorda, estilo ruso) hacia los católicos. Vaya, lo que viene siendo una sociedad dividida. El clásico Quítate tú pa ponerme yo.

Reinaba ya Jacobo I (hijo de María Estuardo, prima de Isabel I a quien ésta mandó decapitar. Es que eran suaves estos ingleses) cuando en octubre de 1604 un grupo de católicos planeó un atentado terrorista: la conspiración de la pólvora. Su plan era hacer volar las Casas del parlamento con la familia real al completo y parte de la aristocracia protestante dentro (aparte de secuestrar a los infantes) y así instigar una rebelión católica.

Para ello contaban con 36 barriles de pólvora almacenados en una cámara alquilada (sep, alquilada) en los sótanos del Parlamento y un ex-soldado británico que había luchado bajo estandarte español en los Países Bajos, Guy Fakwes, que sería el encargado de hacerlos estallar. Por cierto, pensaban llevar a cabo el plan en octubre pero una de las epidemias de peste negra de las que os hablábamos en otro artículo les hizo tener que retrasarlo hasta el 4 de noviembre.

george cruikshanks grabado guy fawkes

Grabado de Guy Fawkes realizado por George Cruikshank, s. XVIII.

Alguien se apiadó de uno de los aristócratas y le dio un chivatazo, así que trincaron a Guy Fawkes con las manos en la masa. Lo torturaron para sacarle nombres y fue ejecutado «en el mismo lugar que habían planeado demoler», frente a Westminster, siguiendo la costumbre con los traidores: «Colgándoles del cuello sin dejarles morir, seccionándoles los genitales, echándolos al fuego ante sus propios ojos y, hallándose aún vivos, destripándoles y arrancándoles el corazón antes de decapitarles y despedazarles. Luego se expondrían ante el público las cabezas clavadas en picas y serían arrojados los restantes trozos a los pájaros para su alimento». Cobraban entrada por estas cosas, muy simpáticos ellos, pero se les jodió el invento porque Fawkes se dejó caer al vacío en cuanto le pusieron la soga para morir rápidamente.

Desde entonces, cada 5 de noviembre se celebra (al principio, por ley una «fiesta perpetua para dar gracias a Dios por librarnos de los papistas y como muestra de nuestro odio hacia ellos») en Inglaterra la Noche de las hogueras (Bonfire night), en la que se queman muñecos de Guy Fakwes. Dejó de ser fiesta oficial hace un par de siglos porque algunos listillos se dedicaban a arrancar las fachadas de madera de las casas para echarlas a las hogueras (Estos jóvenes de hoy…) pero aún hoy se siguen quemando muñecos de personajes odiados por la gente.

Lo que viene siendo la máscara

La de Lloyd es un rediseño de las máscaras que se hacían antiguamente, inspirado en los dibujos de George Cruikshank.

La verdad es que las máscaras que se comercializan son bastante más cutres que la de la película. Por cierto, hubo cierto revuelo hace un par de años porque empezó a circular por Twitter una foto de la fabricación en cadena de estas máscaras en un taller, y hubo quien criticó el hecho de que el símbolo de una revolución contra los poderes establecidos fuera una máscara que se realizaba en condiciones infrahumanas. Como apuntan en este artículo en el que reclaman la manufactura por parte de un catalán afincado en Brasil, fabricación en cadena no significa esclavitud.

fabricacion en cadena mascaras guy fawkes

Y, en cualquier caso, desde aquí, como mascarera, lanzo una reflexión: una máscara que usan miles de personas (y por eso se ha convertido en un símbolo), que se convierte en un fenómeno de masas, ¿en qué puto planeta en lugar de fabricarse industrialmente las hace un artesano ultracomprometido con la causa? Eso sin contar con que algunas cuestan alrededor de 3 dólares. Claro que sí, hombre, con esos 3 dólares le estás pagando un salario súper digno a un artista que la fabrica sólo para ti. Una a una. Y vive en un chalet de 200 metros cuadrados. Un producto de masas se hace en masa. Punto pelota.

Lo cierto es que, a pesar de ser un producto de masas y de haber cambiado su significado a lo largo de los años, la máscara de V es todo un símbolo.

Escultora, modeladora 3D y loca de los gatos. Le gusta aprender a hacer cosas nuevas, ya sea cocinar una tarta Sacher o arreglar el grifo del baño, porque sólo los más preparados podrán sobrevivir al Apocalipsis zombi. +M. Mar

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