Historia de los Doctores de la peste

Historia de los Doctores de la peste

medicos della peste

“Los enfermos morían sin nadie a su lado y los muertos permanecían varios días sin enterrar… la caridad estaba muerta y la esperanza perdida”.

Habrás visto en más de una ocasión esa siniestra máscara blanca y negra de largo pico. Fue protagonista el año pasado del cartel de los carnavales de Las Palmas, como de tantos otros carnavales en todo el mundo. El doctor de la peste, a diferencia de otros personajes típicos del Carnaval veneciano, fue una figura muy real. Eran los encargados de tratar a los infectados por la peste bubónica, una de las mayores epidemias de la historia.

1/3 de la población europea arrasada

El brote con peores consecuencias de esta plaga (que no el primero) fue el que asoló Europa entre 1347 y 1350. La enfermedad, que mató a 25 millones de europeos y unos 50 millones de asiáticos, la transmitían las pulgas a través de las ratas, y tenía tres variantes:

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  • La peste bubónica, caracterizada por la aparición de unos bubones (ganglios que se inflamaban mucho) en ingles, axilas y cuello. Tenía una mortalidad del 40 al 90% de los afectados.
  • La peste neumónica afectaba al sistema respiratorio. Era menos “escandalosa” pero sólo 1 de cada 10 enfermos se salvaba.
  • La variante septicémica era una infección que se propagaba desde los bubones o los pulmones y fulminaba a los infectados. Creaba hemorragias cutáneas de color negro azulado que acabaron dándole el sobrenombre a la plaga. De esta no salía nadie.[/list]

Después de esto la premisa de The walking dead no parece muy novedosa, ¿eh?

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El apocalipsis zombi negro

¿Qué harías tú si te vieras inmerso en un apocalipsis zombi? Huir, ¿no? Pues eso hizo la gente. 

Si pensáis que los síntomas son jodidos, es porque aún no sabéis cómo la Peste se convirtió en una plaga. Eso sí que lo fue. Lo cierto es que no hay mucho acuerdo respecto a su origen en el terreno médico (algunos estudios apuntan a un virus similar al del Ébola y otros a la bacteria Yersinia Pestis) pero sí que se tiene documentación sobre su origen geográfico: la peste entró a través de la meseta asiática central (donde ya habían tenido brotes siglos atrás) por la ruta de Crimea y rápidamente se expandió hasta Europa occidental. Ebay aún no existía pero el comercio sí, y esa fue la principal vía de expansión de la plaga: los barcos, cargados de mercancías Y DE RATAS, transportaron la peste a lo largo de todo el continente. Además, ¿qué harías tú si te vieras inmerso en un apocalipsis zombi? Huir, ¿no? Pues eso hicieron ellos. La gente huyó de sus pueblos sin saber que el periodo de incubación era de unos 30 días, propagando aún más la enfermedad.

mapa expansión de la peste negra en el siglo xiv

Por supuesto, en pleno siglo XIV la explicación de por qué de repente la población moría como chinches no fue esa. En plena Edad Oscura, se le echó la culpa a los pecados de la gente (aquello era claramente un castigo divino), a los leprosos que supuestamente infectaban los pozos de agua, a los extranjeros y a los judíos, que siempre tenían que tener la culpa de algo (la situación no os suena de nada, nada, ¿verdad?). Vamos que pasó como siempre, en lugar de investigar se dio por válida aquella explicación absolutamente convincente  y se comenzó una caza de brujas contra los pobres e indudablemente culpables.

Todos los mitos parten de algo de verdad, y lo cierto es que no les faltaba razón al culpar a los extranjeros: la Peste se transmitió, a parte de por el comercio (por suerte se dieron cuenta de que en los ropajes anidaban pulgas y obligaban a los viajeros a quemar su ropa y comprar nuevas), por los extranjeros que huían, por los soldados que volvían a sus casas y por los médicos itinerantes que trataban a los enfermos.

Y ya hemos llegado por fin, a lo que nos ocupaba en este artículo: el Médico de la peste, también llamado Dottore della peste o Doctor plague, aunque los gamers lo conocen como el Galeno, el personaje de Assasins Creed II.

Doctor… ¿qué?

La imagen que tenemos de estos médicos es la de una figura siniestra ataviada con una túnica hasta los pies, un palo de madera y una enorme máscara de pico. En realidad lo de utilizar este atuendo se le ocurrió al médico francés Charles de L’Orme en 1619 y su uso se extendió rápidamente al resto de Europa.

Hasta entonces, los doctores se vestían como Dios les daba a entender. Solían remeterse los pantalones por dentro de las botas y las mangas por los guantes, de manera que su piel no mantuviera contacto con la de los enfermos. Un sombrero chato de ala ancha los identificaba como miembros del gremio.

vestimenta doctor de la peste, grabado de Paul Fürst

«Doktor Schnabel von Rom» , grabado de Paul Fürst, 1656

La representación gráfica más antigua que tenemos de los médicos de la peste es un grabado de Paul Fürst de 1656 en el que retrata al Doktor Schnabel von Rom (en alemán, «Doctor Pico de Roma»). Su atuendo empezaba con una casaca larga, botas, etc, todo de cuero marroquí encerado. Esto les daba un aspecto bastante imponente que hacía que la gente no se les acercara y así evitaban contagiarlos, pero lo cierto es que con la higiene de la época os podéis hacer a la idea de la de pulgas exploradoras que transportarían de una ciudad a otra esos atuendos. La máscara de pico servía a varios propósitos, algunos lógicos, otros pura superstición de la época: por una lado sugerían que fuera de al menos medio pie de longitud (unos 15cm), lo cual evitaba acercarse demasiado al paciente. Como creían que la fuente de propagación de la enfermedad era miasmática (es decir, por el aire), usaban esa máscara de pico a modo de máscara de gas, rellena de hierbas aromáticas que camuflaban el hedor a muerte, “evitaban” su contagio y yo creo que también los colocaba un poco, porque si no menudos cojones había que tener para hacer eso. Vale, hasta aquí más o menos lógico. Lo chungo es que era un pico de pájaro porque claro, la enfermedad era de aire así que OBVIAMENTE la propagaban las aves y OBVIAMENTE llevar una máscara con aspecto de ave mantendría a raya a los espíritus malignos que provocaban la enfermedad. El colofón lo ponían los cristales rojos de la parte de los ojos. Que sí, que el cristal impedía según su idea que entrara el aire, pero el color ojo repelía también al diablo.

El equipo lo completaba un palo de madera que principalmente servía para comprobar si el enfermo era ya cadáver, pero también usaban para golpearlo y expulsar al diablo del pecador infectado. Esto tristemente es una escena que también suena muy contemporánea.

Una profesión con poco… futuro

Algunos médicos, como Guy de Chauliac, explicaban la aparición de la peste por la alineación de planetas. Literalmente

Pero no nos olvidemos de que hablamos de los siglos XIV al XVII, la medicina ha ido evolucionando y los pobres hacían lo que podían con los conocimientos de la época. Lo cierto es que los médicos de la peste estaban solicitadísimos y las ciudades pagaban dinerales por tener uno o dos en plantilla. Así que pasó lo de siempre: unos cuantos eran médicos reputados, otros muchos, cirujanos y la gran mayoría, aprendices de los anteriores, cantamañanas o excomerciantes muertos de hambre que decidieron ganarse la vida de esa peligrosa forma.

Galeno-assasins-creedLos médicos de verdad, como Giovanni de Ventura, tenían varias teorías acerca de la enfermedad. Antiguamente creían que la salud la determinaban cuatro factores (los humores): sangre, cólera, melancolía y flema. Como consideraban la peste negra una afección de la sangre causada por un mal aire, el tratamiento  solía consistir en ponerle a los bubones una rana o una sanguijuela para “equilibrar sus humores” o  practicarles una sangría. Nostradamus (sí, el de las profecías) era contrario a las sangrías y ordenaba retirar los cadáveres de las calles, limpiarlas, cambiar la ropa de cama, la higiene y lo más importante, unas pastillas de polvo de rosas de su fabricación. Luego había otros, como el cirujano Guy de Chauliac, que explicaban la aparición de la peste por la alineación de planetas. Literalmente. No nos reiremos mucho de él ya que fue uno de los más importantes cirujanos y además, tras contraer la peste salió adelante con sus tratamientos.

Fueran cuales fueran sus métodos, lo cierto es que estos médicos sirvieron a la ciudad de Venecia (todo canales, imaginaros la plaga que tuvo que haber allí), y por eso aún hoy se les rinde homenaje durante el carnaval.

Escultora, modeladora 3D y loca de los gatos. Le gusta aprender a hacer cosas nuevas, ya sea cocinar una tarta Sacher o arreglar el grifo del baño, porque sólo los más preparados podrán sobrevivir al Apocalipsis zombi. +M. Mar

3 comentarios

  • Luis Miguelfebrero 24th, 2015 21:05

    Muy bueno, no tenía idea de la existencia de estos personajes. Me dieron ganas de ser médico.

  • Crazychemistoctubre 9th, 2014 19:36

    Me parece un artículo fenomenal. Combina lenguaje científico y cordial con matices de humor, además de informar sobre datos de los que no todas las fuentes disponen. 10/10

    1. M. Mar Garcíaoctubre 12th, 2014 13:45

      ¡Gracias! Nos gusta la historia, el arte y la ciencia, y pensamos que puede enseñarse de manera clara y divertida sin por ello abandonar el rigor. Nos alegramos de que te haya servido.
      *Logro desbloqueado +1EXP* 😀

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