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Somos frikis,

somos elegantes,

somos mascareras.

Somos Once upon a freak

En Once upon a freak llevamos más de 10 años haciendo máscaras. Somos un nanoequipo formado por una ingeniera y una artista. Miau, miau mrrrrrriau miau...

Sí, vale… y dos gatas
gusa y mascara de gato
La encargada

Gusa

Si las cosas salen bien es porque ella está supervisando, por supuesto.

Nació hace 18 años pero aún juega como un cachorrito. Gusarapa es la gata más cariñosa del mundo, y por eso también la más pelmazo. No nos deja ni a sol ni a sombra. Si estás con el móvil se sienta en tu brazo, si estás con el ordenador se tumba en el teclado. Vale que eso lo hacen todos los gatos, pero… ¿la silicona, en serio? Pues ni ese olor le repele. Da igual que estemos modelando con barro, pintando, estucando, ella tiene que supervisar todo el proceso. Por eso se merece este puesto de honor y que la conozcáis.
mascarera pintando mascara veneciana
Diseñadora y jefa suprema

Mari Carmen

Artista del Renacimiento

Quizá sea por ser ingeniera, Maricarmen es el motor del equipo. La mente creativa, le cuesta hacer dos veces la misma cosa. Siempre está inventando, resolviendo problemas. ¿Que le falta una herramienta? No importa. Le sale la McGyver que lleva dentro y te fabrica un arreglo casero. Oye, y le funciona. Ella insiste en que no es friki ni nada de eso pero consiguió todas las estrellas del Super Mario Bros y cuando siente ganas de matar a alguien (cosa que sucede pocas veces porque tiene paciencia infinita) no piensa en estrangularlo sino en darle a la “x” con el pulgar. Le pirran las cosas diminutas y las cajas de cartón.
mascarera fabricando molde
Escultora

María del Mar

No sale en las fotos porque es la que dispara.

Érase una princesa con la boca de fresa, pelo azabache y piel blanca de luna. En su castillo vivía entre brujas y magos, duendes y marcianos y así como algún que otro enano. Ella soñando con matar dragones; su madre con que bordara edredones. Intentando escapar de su prisión un barco fabricó con el colchón y con una lata que estaba gastada para la cintura se hizo una daga. Cuando volvió algo malhumorada la corte, aliviada, contuvo la risa: -Qué le vamos a hacer, nos salió artista. Nada se tira todo puede servir y es que lo que no se encuentra se ha de construir. El único límite es su imaginación y de esa le sobra un montón. Metódica hasta el aburrimiento, gran aficionada a empezar proyectos, si no se sabe, se aprende y se prueba y se prueba y se prueba…
amelia pond scottish fold
La aprendiz

Amy Pond

Cámaras, a mí

Amelia es una escocesa gritona (de ahí el nombre). Se nota que es de otra generación porque no soporta que fotografiemos las máscaras y no a ella. Tiene que ser la protagonista en cualquier photoshoot, así que si ves por ahi un rabo gris, es suyo.