Cómo preparar tu cola de conejo

Cómo preparar tu cola de conejo

Cola de conejo

Antes de comenzar a preparar la cola de conejo siempre surge una pregunta:

– ¿Pero seguro que esa receta es para mi tipo de cola? ¿Ese peso es antes o después de meterla en agua?

Uses el tipo de cola que uses la relación es 70g de cola por litro de agua

La gran mayoría de las preparaciones que hemos encontrado por la red son un tanto confusas y están escritas para quien sólo necesita recordar las cantidades y ya conoce el proceso y casi ninguna aclara las proporciones dependiendo del tipo de cola que uses.

Esta receta es para ti que partes desde cero, o para ti que no terminas de comprender por qué a veces la cosa no funciona.

Antes de encender el fuego.

Antes empezar te contamos brevemente las diferencias entre los tres tipos de cola de conejo más habituales que puedes encontrar: la cola en grano (es la que parece comida de conejo) y la cola en placas (la que parece salida de Jurassic Park) y por último la cola granulada (muy parecida a la de en grana pero finamente picada).

Es raro que en una tienda tengan más de un tipo pero si puedes elegir te damos las claves para que no lo eches a Piedra, papel, tijera, lagarto, Spock.

Cola de conejo en grano.

Cola de conejo granulada

  • Ponla con la cantidad de agua necesaria en un bote en el frigo y remuévela de vez en cuando. Estará lista para calentar cuando se haya trasformado en una masa informe, tipo flubber albino con celulitis.
  • En muchos sitios habrás visto que ponen más agua de la necesaria para hidratar la cola, es verdad que así se hidrata más rápido pero al retirar el agua de sobra estaréis perdiendo parte de la cola lo que al final del paquete supondrá una perdida considerable.
  • Se disuelve en pocos minutos pero necesita estar al menos 12 horas en remojo, por lo que requiere una buena planificación.
  • osa que no puedes olvidar hacer) pierdes parte del producto, que dependiendo de lo picada que estuviera la cola puede ser bastante.
  • Suele tener más impurezas así que cuélala una vez caliente.

 Cola de conejo en placas.

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  • No necesita ser rehidratada con antelación (o al menos no necesita estar en agua toda la noche), por lo que te puede sacar de algún apurillo. Pero tarda bastante más en disolverse.
  • Partirla en un clima cálido, donde se vuelve ligeramente flexible, es misión, aún martillo en mano, imposible, por lo que controlar la cantidad es complicado. No fijes la cantidad de agua, pesa cuánta cola tienes y calcula cuánta agua necesitas.
  • Si quieres una cola muy espesa, echa un poco menos de agua. Cuando veas que aun estando blanda la cola no se deshace, añade un poco más de agua ya que cuando la disolución está saturada no acepta más cola. Hazlo poco a poco hasta que se disuelva totalmente.
  • Otra ventaja es que una vez colada no necesita que la cueles.

Cola de conejo granulada.

Cola de conejo granulada

  • Necesita hidratarse con antelación pero con un par de hora es suficiente.
  • Utiliza agua fría para hidratarla. No caigas en el error de añadir agua caliente para acelerar el proceso porque no funciona. La parte mas fina de la cola absorve toda el agua casi al momento y los trozos más grandecitos quedan sin disolver.
  • Mejor por en agua justa y así no tiraras nada al quitar el exceso.
  • Generalmente viene bastante limpia así que puedes usarla directamente pero si vas un poco justo de tiempo y la has dejado un par de horas raspaditas mejor cuela ya que pueden quedar pequeños grumitos que pueden estropear tu trabajo.

Si puedes elegir, te recomendamos la cola granulada porque es la más fácil de preparar pero una vez disuelta todas son iguales así que si no la encuentres no desesperes.

¡Ya estamos listos para comenzar!

La preparación es bien sencilla y sólo hay que poner a calentar la mezcla de agua y cola al Baño María removiendo de vez en cuando hasta que que tengamos un líquido viscoso y unirme. Pero la cosa tiene algo de truco y es muy importante que nunca, y digo nunca sobrepaséis los 60 grados u obtendréis algo inservible (no lo digo yo, lo dice la biología).

Durante la preparación conviene tener en cuenta:

La primera vez que preparas la cola es la que más tiempo tarda, las siguientes veces será suficiente con que introduzcas el bote en agua caliente.

  • Calienta al baño María. Este método de calentamiento te permitirá controlar mejor la temperatura pero ten en cuenta que con él se alcanzan los 100º, pon el fuego lo más bajo posible y toca de vez en cuando el bote para asegurarte de que no está demasiado caliente. 60 grados es caliente pero no quema.
  • Si tienes el fuego encendido mientras se disuelve mejor ten en cuenta que si dejas el bote apoyado en el fondo, se puede quemar aunque el agua aún no este hirviendo.
  • Usa recipientes que soporten el calentamiento. Los botes de conserva son una buena opción pero no los calientes y enfríes demasiadas veces o podrían reventar.
  • No te vayas de paseo con el bote dentro del agua. Es posiblemente la forma más sencilla de estropear la cola (sobretodo al recalentarla), dejamos el bote calentando y para cuando nos damos cuenta es agua esta hirviendo y la cola estropeada.
  • Ten un poco de paciencia, la cola tarda un poquito en disolverse, de verdad, no necesita más calor.

 

Una vez preparada no debes olvidar:

  • Guarda la cola en el frigorífico. Que no cunda el pánico, aunque no sea un producto alimenticio, lo cierto es que no es tóxico por lo que siempre que esté en buen estado no vas a intoxicarte. Eso sí, asegúrate de cerrar bien el bote porque el olor es desagradable. Está bien, quedábamos en que esto es un blog sincero. Es empalagosamente penetrante, nauseabundo, para echar la pota como acerques mucho la napia.
  • Cuidado al volver a calentarla. Es MUY fácil que la quemes. Controla más que nunca que no se caliente de más. Con introducir el bote en agua caliente unos minutos tienes más que suficiente y evitas males mayores.
  • Cambia el bote en que la preparas de vez en cuando ya que de tanto calentar y enfriar a veces los votes se rajan.
  • No la conserves más de una semana.
  • El tiempo en el que la cola se estropea es variable así que comprueba que la cola no huele mal (o mejor dicho, peor), que una vez fría es sólida y con una textura homogénea. Si se te ha estropeado, te lo decimos por experiencia, el tiempo de arreglar el desastre será mayor que el de hacer un poco más.

Nunca uses la cola cuando apeste o cuando antes de calentarla parte de la cola sea líquida.

Y como lo prometido es deuda en nuestro siguiente artículo te contamos por qué es tan importante que controles la temperatura y por qué no es recomendable guardar durante mucho tiempo la cola.

Ingeniera química y de materiales de profesión, artista del renacimiento de alma. La mente creativa, le cuesta hacer dos veces la misma cosa, salvo si hablamos de acariciar a la gata o preparar una Devil's food cake. +mari carmen rondon

4 comentarios

  • Álvaromayo 12th, 2015 13:37

    Muchas gracias por la respuesta. La verdad es que tengo poca idea sobre estos procesos de estucado artesanal (el único yeso que he usado nunca es el de emplastecer paredes). Sí que he leído en varios sitios eso que dices: que la cola de conejo proporciona una elasticidad notable, y que, además, parece más fiable en la preparación de estucos e imprimaciones que aspiran a conservarse muchos años.

    1. Mari Carmen Rondónmayo 13th, 2015 19:58

      Esto como en todo es ir probando hasta que encuentres la mezcla que mejor se adapte a tus gusto y necesidades.
      Sólo una cosita más, ten cuidado con el yeso que utilizas.
      El yeso de las paredes y la escayola son básicamente lo mismo, la única diferencia es que el yeso es un polvo más gordo y de ahí que el acabado se a más fino.
      El yeso muerto por su parte es algo distinto ya que por el tratamiento que sufre no fragua (o tarda mucho) si usas escayola el estuco fragua como si fuera escayola y aunque puede valer para salir del paso no queda igual.

  • M. Mar Garcíamayo 11th, 2015 16:57

    Si te digo, la verdad, no lo hemos probado.
    Sé que hay gente que prepara el gesso para los cuadros con látex.
    Si La superficie que vas a imprimar no va a soportar tensiones y no tienes que lijarla, adelante, no tendría por qué salir mal (haz una prueba antes y aperréala: retuércela, métela en el horno suave, mójala… etc).

    Si es una superficie flexible (como un lienzo), ten en cuenta que la cola vinílica es muuuucho más rígida que la cola natural por lo que sí, podría agrietarse.

    Si tienes que lijar, no lo recomiendo en absoluto. La cola blanca es demasiado plástica, le pasa como a los gessos industriales de Lefranc & bourgeois, Vallejo, y demás: la lija se traba enseguida, quedan unos marcotes enormes y encima, al ser demasiado plásticos, levantas toda la imprimación sin querer, a jirones.

    Si tienes posibilidad de conseguir cola de conejo, nosotras te recomendamos usarla. Parece una chorrada, pero sus propiedades elásticas hacen que sea perfecta para este tipo de cosas. No hay color con la industrial.

    Por cierto, recuerda que el estuco sale mejor si además de yeso muerto (la carga) añades un pigmento (como blanco de España). Le dará uniformidad al color y a la textura.

  • Álvaromayo 10th, 2015 21:28

    ¿Para la preparación del estuco para la capa superficial de la máscara no sirve la cola vinílica? Tengo entendido que la cola de conejo es tradicional en doradores e iconógrafos, pero no sé si la cola vinílica (más yeso fino, +agua) conseguiría el mismo efecto sin riesgo a que se desprendiera el estuco (espero que sí).

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