Gato egipcio de Gayer-Anderson

Los gatos son sagrados

Un gato de museo

Si has visitado alguna vez el British Museum probablemente te suene esta máscara. Inspirada en el gato sentado de Gayer-Anderson, es la escultura felina más importante del antiguo Egipto y representa a la diosa Bastet. Como verás, no le falta detalle. Las orejas rayadas, el amuleto en forma de escarabajo en la frente, los aros -nos permitimos la licencia de no hacerlos de oro- en orejas y nariz...

Más cotizado que los Sphinx

  • En el Cairo les han dejado una copia
  • Tiene una gran fractura interior
  • Se usaba para comunicarse con los dioses

Para amantes de la historia egipcia.

Encontrada en Saqqara y perteneciente al periodo tardío, entre los siglos VI y II A.C., esta estatua de 42 cm de alto y 13 de ancho representa a la diosa egipcia Bastet, protectora del hogar, deidad de la armonía y la felicidad. Es una diosa pacífica pero, cuando se enfada, se transforma en una mujer con cabeza de leona, asimilándose a la diosa Sejmet y, algunas veces, es mucho más violenta que ésta. Al igual que el animal totémico que la representa, Bastet era una diosa impredecible que podía mostrarse tierna o feroz en cualquier momento.

El cuerpo metálico del gato está hecho de bronce y fue moldeado a la cera perdida. La cola tiene franjas de otro metal, para que parezca a rayas. No se sabe muy bien cómo era realmente, posiblemente pintada a colores, como todo lo egipcio. Cuando la compró, Gayer-Anderson la restauró (no sería la primera ni última vez) y la pintó de verde Brunswik, un pigmento muy usado en los años 30. Además, los ojos seguramente tenían incrustadas piedras o cristales y de los agujeros de orejas y nariz colgaban otros pendientes.

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