Doctor de la peste victoriano

Suerte que la medicina ha evolucionado

Me duele, doctor

Es una revisión Victoriana del clásico Doctor de la Peste. Su acabado con grabados de frenología, diversión típica de las intrépidas señoritas de la época a las que, entre puntada y puntada, se les permitía jugar a algo parecido a la ciencia, combinan a la perfección con el estilo más clásico de las máscaras venecianas dando lugar a esta elegante pieza perfecta para un médico con sentido del humor o para cualquier amante de lo vintage.

El disfráz del médico de la peste

Para conseguir un disfraz de lo más auténtico sólo necesitas:

  • Una tunica negra
  • Unos guantes negros de cuero o plástico
  • Unos cuantos pañuelos
  • Un sombrero
  • ¡UN PALO!

La frenología, considerada hoy día claramente una pseudociencia, afirmaba que la forma del cráneo determina nuestra personalidad . Su estudio alcanzó su máximo esplendor en la Inglaterra Victoriana.

El grabado es la técnica con la que sobre una superficie rígida (generalmente madera o metal) se realiza un dibujo que, más tarde con la ayuda de una prensa y tras el entintado se podrá transferir varias veces a otros soportes como papel o tela.

Como os podréis imaginar, usar una prensa sobre una máscara no es viable (entre otras cosas porque su superficie no es uniforme) así que nos hemos permitido la licencia de pegar en decoupàge los grabados.

La máscara de la muerte roja, escrito por Poe en 1842 narra la fiesta de disfraces organizada por el Príncipe Próspero en la Abadía donde la alta burguesía se protege de un brote de peste que asola el mundo.

Al llegar la media noche un bromista desafortunado irrumpe en mitad de la fiesta escondido tras la máscara de la muerte ¿Quién será este insensato que ha arruinado una fiesta? ¿Reconocerá su culpa y dimitirá algún concejal de Podemos?

Lo sentimos pero no queremos arruinaros el final.

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