Putas, travestis y máscaras de gato: las Gnaga

Putas, travestis y máscaras de gato: las Gnaga

ponte delle tette venetian cat mask, venezia

“Tiran más dos tetas que dos carretas”. Bonita forma de empezar un artículo sobre máscaras eh? Pues aunque lo os lo creáis la historia del origen de las máscaras de gato comenzó con una disputa que se solucionó enseñando las tetas.

Canaletto, La plaza de San Marcos en Venecia c. 1723-1724

Canaletto, La plaza de San Marcos en Venecia
c. 1723-1724

Corría el siglo XVI, esa época en la que el carnaval en Venecia era como el verano almeriense: eterno. Por entonces, igual que ahora en Uganda y Rusia (por nombrar sólo dos ejemplos recientes, vaya), los homosexuales eran perseguidos, “juzgados” y colgados en la Plaza de San Marcos. Eso si te pillaban, claro. Las leyes venecianas impedían que se juzgara a nadie que fuese enmascarado así que pronto los gays venecianos encontraron la trampa.

No sabemos si los osos venecianos usaban más la máscara de volto o la de bauta (más masculinas ellas), pero sí se sabe que muchos homosexuales se disfrazaban de lo que se conocía como “gnaga”.

Las Gnaga: el travestismo en Venecia

hombre travestido de gnagaLas Gnagas eran hombres que se travestían, bien para prostituirse o para cachondearse de la gente por la calle. Vestían como mujeres y se hacían acompañar de otros dos hombres disfrazados de tati y tate (el niño y la niña), como si fueran su niñera. A veces llevaban una cesta de gaticos colgando del brazo. Remataban el disfraz con una máscara de media cara con un hocico de gato o de cerdito. El nombre de “gnaga” viene de su forma de hablar: ordinaria, chillona, sus mofas tenían un tono agudo que la gente comparaba con el “gnao” de los gatos. Por cierto, si alguno sabe italiano se preguntará qué latte estoy diciendo. Que gnao no existe, ni aquí ni en Pekín. Investigando un poco, resulta que gnao en realidad sí existía en italiano antiguo. De hecho, era una figura del Cucú o Gnav uno de los juegos de cartas más antiguos de los que se tiene constancia.

Volviendo a lo que nos ocupaba, os podéis imaginar que esto, para el resto de ciudadanos supertolerantes, suponía un problema. De hecho en 1336 la Sereníssima República prohibió la entrada a los templos a gente enmascarada para evitar precisamente que se colaran hombres disfrazados de mujeres, que no estaba bonico.

Además de los curas hubo otro sector de la sociedad profundamente agraviado por el travestismo de estos hombres: las prostitutas.

La guerra entre putas y travestis

Ya sabemos cómo funciona la ley de la oferta y la demanda. Algunas gnagas se travestían para menesteres más productivos que reirse de la gente. Los venecianos debían de ser bastante abiertos en sus prácticas sexuales (en realidad La Sereníssima decía que era sobre todo cosa de comerciantes turcos que estaban de paso. Que los venecianos eran hombres de bien que no se travestían) o les daba igual carne que pescao, porque el negocio de las prostitutas se resintió muchísimo en favor del de las gnagas. Tanto fue así que en 1511 solicitaron al obispo, Antonio Contarini, que tomara cartas en el asunto.

ponte delle tette, venezia

Ponte delle Tette. Foto de Jerry Drake

El gobierno veneciano decidió permitirles asomarse a los balcones desnudas de cintura para arriba, para que los clientes vieran de antemano lo que iban a obtener, con la esperanza del hundir el negocio de los travestis en una época en la que aún no existían los implantes de silicona.

Y por eso en Venecia aún se puede ver el “Puente de las tetas”, en la Calle de las tetas. No se nos ocurre un nombre más propio.

Aquí podéis leer el artículo original en inglés sobre las Gnaga.

Escultora, modeladora 3D y loca de los gatos. Le gusta aprender a hacer cosas nuevas, ya sea cocinar una tarta Sacher o arreglar el grifo del baño, porque sólo los más preparados podrán sobrevivir al Apocalipsis zombi. +M. Mar

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